El fotografo Noé Herrera en el National Mall, Washington D. C

Noé Herrera en el National Mall, Washington D. C

Mi encuentro con el arte y la fotografía comenzó con mi primer oficio como Modelista Industrial; un arte de por sí, el cual aprendí  desde mi infancia en el taller de mi padre, Martin Herrera. Con el comencé y  de él aprendí por 18 años elaborando piezas y moldes para todo tipo de industrias.  También cursé estudios de Ingeniería Industrial en la Universidad Central de Venezuela antes de mudarme a Colombia en el 2001. Al llegar a Bogotá, tuve la oportunidad que siempre había esperado de estudiar arte y ser escultor.  Sin saber exactamente hacia donde iba me encamine en el mundo del arte en la Academia de Artes Guerrero, donde  descubrí otra forma de expresar mi arte a través del fascinante mundo de la fotografía.

El trabajo de modelista con mi padre me enseñó a ser recursivo y hábil con las manos. La metódica atención a las formas y a los detalles como modelista también me dio la oportunidad de aprender a valorar el arte y en especial la fotografía.

Amo mi oficio. Me apasiona observar la inagotable fuente de arte y belleza en el mundo que me rodea e intento capturar con mi fotografía el arte de la vida.  Encuentro un gran valor artístico y profesional en ser un fotógrafo integral.  Ya sea trabajando con actores y actrices, compartiendo una amena conversación rodeado de todas sus emociones y humanidad, capturando un hermoso momento de familia a través de un retrato memorable,  recibiendo inspiración en un set para fotografía de productos o alimentos o simplemente pasando la tarde con mi hermosa familia.

Me gusta cocinar y las conversaciones deliciosas con familia y amigos. Adoro a mi hermosa esposa Indhira, quien me ha dado el mayor de los amores y mi inspiración: mi hijo Max.

Noé Herrera